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Diabetes Y Depresion

Las investigaciones recientes han mostrado que las personas con diabetes tienen el doble de tasa de depresión que las personas sin diabetes. De hecho, tanto como una de cada tres personas con diabetes también tienen síntomas de depresión. La depresión está asociada a un mal control de la diabetes debido a que cuando esta se padece, no se lleva adecuadamente el plan nutricional y hay poco cumplimiento en la toma de los medicamentos.

El estrés emocional está asociado con la elevación del azúcar en la sangre y mayores riesgos de complicaciones para la diabetes. En estos pacientes se vio que la mejoría de la depresión se tradujo en mejor control de la diabetes y mejor calidad de vida. También se observó que las personas con diabetes tienen dos veces más posibilidades de tener depresión comparadas con la población general. De los participantes en este estudio se encontró que el 11% tenía depresión mayor y el 31% tenía síntomas de depresión. Las mujeres con diabetes tenían más depresión que los hombres con diabetes, un patrón que refleja la depresión femenina en la población general. Esto quiere decir que cerca de una de cada tres mujeres tenía depresión.
Este estudio, en réplica a otras investigaciones, no deja duda de que la depresión está asociada a la diabetes. Lo que no queda claro es de qué manera la interacción compleja de los factores genéticos, físicos y psicológicos afectan a esta asociación. La depresión puede ocurrir debido al impacto emocional del avance de la diabetes o las anormalidades de los neuro químicos o función de los neurotransmisores.

En las personas con diabetes preexistentes, la depresión es un factor de riesgo independiente para sufrir una enfermedad coronaria cardiaca. Los autores de este estudio concluyen que se necesitan más investigaciones para identificar los mecanismos fisiológicos y conductuales que cuentan para estos hallazgos. El mensaje es que la persona con diabetes tiene mayor riesgo de padecer depresión y que para protegerse a sí mismo y a sus seres queridos, es necesario que conozca este riesgo y acuda a su médico.

El diagnóstico de depresión en este tipo de pacientes (diabéticos) resulta difícil ya que las manifestaciones físicas como fatiga, hiporexia, trastornos cognoscitivos como las alteraciones de la memoria causadas por la misma depresión, se superponen a las de diabetes descontrolada. En caso de incertidumbre diagnóstica, una segunda valoración del estado psicológico cuando las cifras de glucemia se han normalizado, suele ser decisiva.

Fuente: depresion.psicomag.com

Ansiedad persiste por más tiempo que depresión tras un aborto

Después de un aborto espontáneo, la depresión disminuiría durante el año siguiente, pero muchas parejas seguirían sintiendo ansiedad por más tiempo, sugirió un nuevo estudio.

"En las parejas que sufren un aborto espontáneo, la ansiedad, más que la depresión, suele ser una carga clínica persistente", dijo a Reuters Health el doctor Grant P. Cumming, del Hospital Dr. Gray, en Elgin, Gran Bretaña.

Pocos estudios intentaron evaluar el efecto emocional a largo plazo del aborto sobre las parejas.

Esto llevó al equipo dirigido por Cumming a analizar la depresión y la ansiedad en las mujeres y sus parejas un mes después de que ellas sufrieran un aborto espontáneo, y a los seis y 13 meses.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista BJOG.

De las 273 mujeres y los 133 hombres que completaron todas las evaluaciones, el 10 por ciento de ellas y el 4 por ciento de ellos sufrieron depresión el primer mes después del aborto.

A los 13 meses, el equipo identificó depresión en alrededor del 2 por ciento de las mujeres y los hombres.

"Esperábamos hallar niveles más altos de depresión en las mujeres, pero nos sorprendió la rápida disminución con el paso del tiempo", dijo Cumming.

La principal carga psicológica en las mujeres, y en algunos hombres, fue la ansiedad, indicó el investigador.

Durante el primer mes posterior al aborto, el 24 por ciento de las mujeres y el 5 por ciento de los hombres tenían ansiedad.

En la evaluación final, la ansiedad seguía siendo evidente en casi el 16 por ciento de las mujeres y el 4 por ciento de los varones.

Según Cumming, es importante que los médicos traten las secuelas psicológicas negativas del aborto espontáneo y los efectos potencialmente dañinos sobre las relaciones, la salud mental, el trabajo y los embarazos futuros.

Fuente: buenasalud.com

La ocurrencia de la depresión simultáneamente con otras enfermedades

La depresión puede presentarse junta con otras enfermedades. En tales casos, es importante diagnosticar y tratar tanto la depresión como las otras enfermedades.

Investigaciones han demostrado que los trastornos de ansiedad, que incluyen trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de pánico, fobia social y trastorno de ansiedad generalizada, se manifiestan frecuentemente junto con la depresión.5,6 La depresión se presenta con frecuencia en personas que sufren de trastorno de estrés postraumático, una enfermedad debilitante que puede ocurrir después de una experiencia aterradora en la que ocurrió un daño físico grave o hubo una grave amenaza. Los eventos traumáticos que pueden causar la manifestación del trastorno de estrés postraumático incluyen ataques violentos, tales como violación sexual o robo violento, desastres naturales, accidentes, terrorismo y combate militar. Los síntomas postraumáticos incluyen el volver a experimentar el evento traumático a través de recuerdos con imágenes muy vívidos y pesadillas; aturdimiento emocional, perturbaciones del sueño; irritabilidad; explosiones de cólera; sentimiento intenso de culpa; y evitar recuerdos o pensamientos del evento traumático. En un estudio patrocinado por NIMH, más del 40 por ciento de las personas con trastorno de estrés postraumático también tenían depresión cuando se les evaluó uno a cuatro meses después del trauma occurrido.7

El uso de sustancias tóxicas (abuso o dependencia) con frecuencia también se presenta junto con los trastornos depresivos. Estudios de investigación han revelado que las personas que sufren de alcoholismo tienen una propensidad doble a la de las personas no alcohólicas para sufrir depresión mayor.6 Además, más de la mitad de las personas que sufren de trastorno bipolar tipo I (con manía severa) recurren también al uso de sustancias tóxicas, como el alcohol y las drogas.8

La depresión se encuentra en mayor proporción en personas que sufren de otras enfermedades graves como las enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, cáncer, VIH, diabetes y la enfermedad de Parkinson. Algunas veces los síntomas de la depresión se confunden con los síntomas de estas otras enfermedades. Sin embargo, estudios de investigación han demostrado que la depresión, cuando se presenta junto con otras enfermedades, puede y debe ser tratada, y en muchos casos tratar la depresión puede favorecer también el proceso de recuperación de las otras enfermedades.

Acerca Del Sindrome Postvacacional

El estrés postvacacional afecta más a las mujeres que a los hombres y lo sufren principalmente quienes realizan tareas administrativas.

No volver de vacaciones el último día antes de empezar a trabajar, hablar con los compañeros de trabajo y asumir que es un sentimiento pasajero son algunas de las claves para superar este estado de ánimo que produce sensación de tristeza, ansiedad e inquietud a quienes lo padecen

La vuelta al trabajo tras el periodo estival es dura, pero no todo el mundo consigue superarla de la misma forma. Cada vez son más las personas que sufren la llamada ‘Depresión Postvacacional’, una entidad psicopatológica –que no una enfermedad-, que hace referencia a una serie de cambios de humor y sensaciones emocionales que convierten los días posteriores a las vacaciones en un auténtico infierno.

“Sensación de tristeza, falta de sueño, irritabilidad, ansiedad e inquietud son algunos de sus síntomas”, reconoce Amable Cima, profesor de la Psicología de la Universidad CEU San Pablo. Según el experto, el estrés postvacacional aparece en las personas que han estado de vacaciones en un entorno distinto al habitual y suele durar entre 1 y 10 días, que es el tiempo que el organismo necesita para adaptarse de nuevo a una situación de monotonía, de responsabilidad.

“Pero no afecta a todo el mundo por igual. Si el trabajo que se realiza es estimulante o las relaciones con los compañeros son positivas, su duración es menor”, apunta. En este sentido, Cima reconoce que aquellos que realizan tareas administrativas tienen mayor tendencia a padecer esos síntomas que quienes desempeñan un trabajo físico, ya que poseen menos tiempo para adaptarse a la nueva situación.

“El periodo de adaptación suele ser también más corto para el hombre que para la mujer, ya que éste suele tener más facilidad para relacionarse con los compañeros que las mujeres, que suelen mostrarse más reservadas a la vuelta de las vacaciones, sobre todo si éstas no han sido lo que esperaban”, señala el profesor. Este motivo es el que hace que el síndrome postvacacional afecte más a las personas entre 30 y 50 años, ya que son, en palabras del experto, “las que más expectativas ponen en el periodo vacacional a lo largo del año”.

Para superar el estrés postvacacional lo mejor es darse cuenta de que es algo pasajero. “Cuanto antes lo asumamos, antes pasará”, señala Cima. También es recomendable volver de vacaciones un par de días antes de empezar a trabajar para ir adaptándose paulatinamente a los quehaceres cotidianos, así como empezar “el nuevo curso” con fuerza: acometer nuevos proyectos, planificar el tiempo libre con actividades que apetezcan hacer, etcétera.

Fuente: universia.es

Eso que llamamos Depresión

Depresión es una palabra que tiene dos sentidos. En el lenguaje de la calle decimos "tengo depresión" si estamos tristes, apenados, agotados o desinteresados. En medicina, DEPRESION o TRASTORNO DEPRESIVO es el nombre de una enfermedad que afecta, por una parte, al estado de ánimo y, por otra parte, a una serie de funciones vitales (concentración, regulación del sueño, fatiga, etc.)
Los síntomas más importantes de las depresiones son:
1) El bajo estado de ánimo: desmoralización, falta de ilusiones, falta de ganas de hacer cosas, sentirse bajo de tono...
2) La dificultad para hallar distracciones: no se disfruta igual que antes; lo que antes hacía gozar, ahora es más indiferente, si algo distrae es de forma momentánea, la persona se siente como apagada...
Otros síntomas, de los que puede haber uno o varios, son:
a) Trastornos del sueño (insomnio, despertar antes de hora, exceso de sueño durante el día...). b) Trastornos del apetito (ya sea perdida, ya sea ganancia de apetito).
c) Pensamientos repetitivos sobre temas que despiertan ansiedad, en otras palabras, cuando se coge un tema de preocupación es difícil sacárselo de la cabeza.
d) Ideas negras, pensamientos negativos, mala imagen acerca de sí mismo, sentimientos de culpa o de inferioridad.
e) Falta de concentración, sensación de perdida de concentración o de memoria.
f) Fatiga física, generalmente más acusada por la mañana: sensación de estar más cansado por la mañana.
g) Alteraciones matinales en general (más fatiga, más ansiedad, "estar más espeso" por la mañana que por la noche).
h) Dolores en diversas partes del cuerpo.
i) Perdida del interés sexual.
j) En algunos casos graves, ideas de muerte.
Uno de los dos síntomas "mayores" (bajo estado de ánimo, dificultad para disfrutar) casi siempre está presente. Los demás síntomas aparecen en grados diversos: uno o dos de ellos, varios, todos...
Las formas más comunes de depresión son:

DEPRESION MAYOR: Es cuando los síntomas son intensos. Normalmente una depresión mayor es una enfermedad muy evidente. El paciente se halla triste, desanimado, cansado, etc.

DEPRESIONES ENMASCARADAS. Son trastornos en que predominan los síntomas físicos: cansancio, dolores diversos, vértigos, vómitos, etc., sobre los psicológicos. Es lo que, a veces, se llama "nervios" en el estómago, en el corazón...

DEPRESIONES CON OBSESIONES: las obsesiones, pensamientos repetitivos o acciones repetitivas sobre algún tema, pueden ser el único síntoma evidente en este tipo de depresiones.

DEPRESIONES MITIGADAS O DISTIMIAS DEPRESIVAS. Distimia quiere decir "humor perturbado". En este trastorno la persona suele estar con cambios de humor, irritabilidad, problemas de concentración y, de vez en cuando, altibajos depresivos. Las distimias son muy engañosas, pues pueden durar años y no diagnosticarse como un trastorno depresivo. Lo típico es que duren mucho tiempo, y que el paciente no pase más de dos meses libre de trastornos. Es frecuente la incidencia de desavenencias familiares, personales, laborales, etc., a causa de los cambios del humor.

DEPRESIONES CON CRISIS DE ANSIEDAD. Las crisis de ansiedad, también llamadas crisis de pánico, consisten en un intenso estado de ansiedad, agitación, ahogo, palpitaciones, temblor, sudación, escalofríos, taquicardia y sensación de que a uno le va a dar algo o que se va a morir. Las crisis de ansiedad se producen en el curso de algunas depresiones. Después de las crisis de ansiedad el paciente suele presentar agorafobia, que se define como el miedo de estar en lugares de donde sea difícil o embarazoso escapar en el caso de que apareciera una crisis de ansiedad.

Las depresiones acontecen en personas con predisposición. Esta propensión es de naturaleza genética y depende del modo de funcionar que tienen unas partes concretas del cerebro. Hay personas que, les pase lo que les pase, nunca sufren una depresión. Otras, entran en trastornos de ese tipo con poca causa o, quizá, sin causa. Es frecuente desarrollar alguna forma de depresión tras alguna situación traumática. La muerte del cónyuge o la perdida de un trabajo son causas que aparecen como muy evidentes. Pero un cambio de piso (incluso a mejor), o de colegio, puede también significar una "perdida" (de ambiente, de amigos, etc.) que dispare un proceso depresivo.

La primera fase del tratamiento requiere medicación antidepresiva porque la depresión responde a un trastorno bioquímico cerebral muy bien conocido. Unas sustancias llamadas "neurotransmisores", las cuales trasladan información entre las células del cerebro, se hallan disminuidas en algunas zonas del cerebro cuando hay una depresión. En según que casos, especialmente en depresiones muy graves o muy resistentes al tratamiento, pueden hacerse unos determinados análisis de sangre para evaluar el estado de los neurotransmisores. A través de estos análisis, es posible detectar la gravedad y naturaleza de la depresión. Los medicamentos antidepresivos favorecen la utilización de los neurotransmisores que fabrica el cerebro, e impiden su destrucción.

¿Sabía Ud que...?

Un 30 % de la población general padece algún tipo de depresión.

Solamente un pequeño porcentaje de depresiones, que posiblemente no llegue al 4%, están correctamente tratadas.

Las personas con somatizaciones de la depresión (dolores de cabeza, vértigos, trastornos gástricos, crisis de pánico, dolores precordiales, etc.) suelen ser sometidas a innecesarias exploraciones médicas y pasan unos tres años, por término medio, antes de que les sea diagnosticada y tratada la depresión subyacente.

Las depresiones, en los niños, suelen provocar síntomas distintos: trastornos de conducta, irritabilidad, fallos de rendimiento escolar, apatía, negativismo, aislamiento social y aumento de la conflictividad.

Síntomas de depresión

El bajo estado de ánimo: desmoralización, falta de ilusiones, falta de ganas de hacer cosas, sentirse bajo de tono...

La dificultad para hallar distracciones: no se disfruta igual que antes; lo que antes hacía gozar, ahora es más indiferente, si algo distrae es de forma momentánea, la persona se siente como apagada...

Trastornos del sueño (insomnio, despertar antes de hora, exceso de sueño durante el día...)

Trastornos del apetito (ya sea perdida, ya sea ganancia de apetito).
Pensamientos repetitivos sobre temas que despiertan ansiedad; cuando se coge un tema de preocupación es difícil sacárselo de la cabeza.
Ideas negras, pensamientos negativos, mala imagen acerca de sí mismo, sentimientos de culpa o de inferioridad.
Falta de concentración, sensación de perdida de concentración o de memoria.
Fatiga física, generalmente más acusada por la mañana: sensación de estar más cansado por la mañana.
Alteraciones matinales en general (más fatiga, más ansiedad, "estar más espeso").
Dolores en diversas partes del cuerpo.
Perdida del interés sexual.
En algunos casos graves, ideas de muerte.

Tratamientos para la depresión

Los medicamentos antidepresivos ayudan a que no se destruyan los neurotransmisores que fabrica el propio cerebro.

La psicoterapia ayuda a la persona a comprender su modo de afrontar la realidad, y a mejorar sus recursos de cara a desarrollar pensamientos positivos.

El ejercicio físico, especialmente aeróbico (aerobic, footing, jogging, natación...) puede ser de gran ayuda en el tratamiento de las depresiones.

La exposición a la luz intensa tiene un efecto antidepresivo. En nuestro país abunda el sol. En países nórdicos emplean cámaras de luz artificial donde colocar a los pacientes en sesiones de 30 a 120 minutos.

Las depresiones, aún las leves, dejadas a su aire tienden a empeorar. Algún tipo de tratamiento es mejor que ninguno.

Fuente: medicina21.com

Formas O Tipos De Depresion

La Depresión Severa (Trastorno Depresivo Mayor) se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer, etc. Es decir, es un tipo de depresión incapacitante que altera la vida del paciente.

La Distimia: También conocida como depresión crónica, afecta a un porcentaje pequeño de la población (entre un 3 y un 6%) y se caracteriza por la presentación de la mayoría de los síntomas que aparecen en la depresión mayor, aunque dichos síntomas suelen ser menos intensos en este caso y se prolongan más en el tiempo (como mínimo dos años). Los pacientes aquejados de distimia pueden llevar una vida normal pero se sienten permanentemente deprimidos, tienen dificultad para disfrutar la vida y no muestran cambios aparentes en la conducta o comportamiento diario, aunque tienen menos energía, una negatividad general, y un sentido de insatisfacción y desesperanza.

Depresión Doble. Esta es una complicación de la distimia. Los síntomas empeoran con el paso del tiempo y los pacientes sufren un episodio de trastorno depresivo mayor escondido tras la depresión crónica. En este caso, la depresión es denominada depresión doble.

El Trastorno Bipolar o enfermedad maniaco-depresiva es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Quienes la sufren pasan alternativamente de la euforia o "manía" a la depresión, llegando a necesitar, en ocasiones, la hospitalización. Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. Este trastono, no es tan frecuente como los anteriores y si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado psicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).

El trastorno bipolar suele iniciarse en la vida adulta y, aunque es menos común, también puede comenzar en la adolescencia y raras veces en la niñez. El trastorno bipolar puede afectar a cualquier persona sin embargo, el factor hereditario desempeña un papel importante, de modo que si uno o ambos progenitores padecen un desorden bipolar, existe mayor probabilidad de que los hijos desarrollen el mismo desorden.

Depresión Atípica: Las personas con depresión atípica generalmente comen y duermen con exceso, tienen un sentido general de pesadez, y un sentimiento muy fuerte de rechazo.

Trastorno Afectivo Estacional: el trastorno afectivo estacional (SAD) se caracteriza por episodios anuales de depresión en otoño o invierno, que remiten en primavera y verano. En estas épocas pueden ser sustituidos por fases maníacas. Otros síntomas incluyen fatiga, tendencia a comer exceso (particularmente hidratos de carbono), a dormir invierno. Es importante destacar que los cambios estacionales suelen a todas las personas y que no por ello se debe confundir con una depresión estacional.

Trastorno Disfórico Premenstrual. El síndrome de depresión severa, irritabilidad, y tensión que precede a la menstruación se conoce como trastorno disfórico premenstrual (PDD o PMDD) (también llamado trastorno disfórico luteínico tardío). Este trastorno suele afectar a un porcentaje mínimo de las mujeres (entre un 3 y un 8%) y su diagnóstico depende de la presencia de cinco síntomas típicos de la depresión severa, que aparecen durante la mayoría de ciclos menstruales, y que empeoran aproximadamente una semana antes del período menstrual y desaparecen después.

La depresión aumenta el riesgo de muerte por muchas enfermedades

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de concebir la realidad. Afecta al ciclo normal de sueño-vigilia y alimentación. Se altera la visión de cómo uno se valora a sí mismo (autoestima), y la forma en que uno piensa.

Es importante aclarar que un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo (pérdida de un ser querido, divorcio, etc). Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.