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Depresión y suicidio infantil

El concepto de depresión infantil se forma como tal en 1987 como un conjunto de síntomas que forma un síndrome. Se establece que puede existir en todas las edades y como mínimo para poder hablar de ella la sintomatología debe durar alrededor de un mes.

La clínica destacable para la depresión infantil es la siguiente:

  • Afecta diferentes aspectos (nivel cognitivo, nivel afectivo, nivel motriz).
  • Se acostumbra a apreciar tanto el principio como el final.
  • Afecta el humor: el niño se siente triste, llora con facilidad, es incapaz de encontrar disfrute en diferentes cosas que antes le hacían sonreír.
  • En el aspecto cognitivo apreciamos que su cognición, sus pensamientos están distorsionados, parece haberse alterado la capacidad de comprensión y la capacidad de atención.
  • En el aspecto psicomotor se cansan sin motivo y su actividad desciende a pasos agigantados.
  • Se perciben también aspectos psicosomáticos: alteración del sueño, alteración en el comer, pérdida de apetito, cefaleas, vómitos, enuresis o dolores abdominales.
La prevención se hace muy difícil por impedimento en incidir en su entorno inmediato. Los factores de riesgo que deberíamos poder prevenir son:
  • Un entorno familiar desorganizado.
  • Depresiones de los padres.
  • Enfermedades psiquiátricas de los padres.
  • Situaciones escolares y sociales adversas.
  • Patologías orgánicas o psicológicas en el niño.
A lo largo de la historia diferentes modelos han tratado de dar explicación a la Depresión infantil. Podemos agruparlos en dos grandes bloques:
  1. Modelo Biológico
  2. Modelo Psicológico
El modelo biológico dice que la depresión infantil se produce por una alteración de los neurotransmisores y la manera de tratar será mediante la administración de psicofármacos.

En el modelo psicológico podemos distinguir tres corrientes:
  1. Psicoanálisis: Cree que la depresión se produce por la pérdida de un objeto. El objeto puede ser la autoestima o la muerte de un ser querido.
  2. Conductual: Se cree que la depresión infantil se produce por falta de reforzamientos.
  3. Cognitiva: Postulan que el niño se deprime porque tiene unas distorsiones cognitivas respecto a:
  • Sí mismo
  • El mundo que lo envuelve
  • El futuro
Para evaluar la depresión infantil debemos utilizar diferentes pruebas entre las que cabe destacar las siguientes:
  • Pruebas psicofisiológicas
  • Pruebas psicológicas dentro de las cuales destacamos:
  1. Escalas autoevaluativas como el CDI o el BIRLENSON.
  2. Escalas heteroevaluativas para que contesten los padres, otros adultos o inclusive sus propios compañeros.
  3. Entrevistas estructuradas como la DISC.
  4. Entrevistas semiestructuradas como la POZNANSKI.
El concepto de muerte en el niño se va adquiriendo progresivamente. Según Piaget, el concepto de muerte irreversible el niño no lo adquiere hasta los 12 años.
El niño potencialmente suicida tendría ideas patológicas de muerte; son niños que piensan más en la muerte que otros. A nivel cognitivo están mucho más desestructurados, viven los fracasos de forma más grave de lo que realmente es, sin encontrar vías alternativas de solución.

La conducta suicida pasa por cuatro fases:
  1. Ideación suicida.
  2. Amenazas.
  3. Intentos (de muy leves a muy severos).
  4. Suicidio consumado.
La frecuencia del suicidio consumado es pequeño por debajo de los 14 años, pero existe. Muchas veces son los propios padres los que no lo declaran como tal. El impacto para los padres es terrible tanto por el hecho en sí como por la sociedad que los señala. Esto provoca que a menudo se sienten culpables y nieguen el hecho hablando de accidentes, lo cual es menos traumatizante.

Es importante incidir en los factores de riesgo para prevenirlos. Destacamos los siguientes factores de riesgo inherentes en el propio niño:
  • Concepto de muerte.
  • Funcionamiento cognitivo (tipo de pensamientos).
  • Depresión.
  • Agresividad, hiperquinesia.
  • Falta de comunicación.
  • Motivacional.
El niño suicida tiene más variaciones en el concepto de la muerte, piensa más en ella como un fenómeno reversible.

El niño suicida vive el fracaso escolar como un fenómeno sin solución. Su capacidad de pensamiento es limitada y poseen visión de túnel lo que les imposibilita encontrar alternativas viables.

Algunas motivaciones inmediatas que provocan el suicidio infantil pueden ser los intentos de venganza, dejar de ser una molestia, el abuso o maltrato, cualquier síntoma de perturbación familiar.

Toda experiencia negativa de la primera infancia puede provocar el suicidio infantil.

La terapia a seguir frente a la ideación suicida es la cognitiva y si el entorno familiar es nocivo deberá separarse al niño se ese entorno perturbador.

- Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo